Suelta lo que NO te corresponde cargar

El desafío de esta semana: Suelta lo que NO te corresponde cargar

Muchas veces, nuestro deseo de amar profundamente a nuestros familiares y amigos nos lleva a creer que, para cuidarlos de verdad, debemos cargar con todas sus mochilas, por más pesadas que sean, e incluso con las cargas mentales que conllevan sus propias luchas. Como padres, a menudo sentimos que nuestra felicidad está limitada por la tristeza de nuestro hijo más afligido. Vivimos bajo la premisa de que debemos ser el ejemplo perfecto, ofrecer los mejores consejos y resolver cada problema que enfrentan nuestros seres queridos.

En su libro Tired of Being Tired, Jess Connolly señala: «Si aceptara esta premisa como una verdad absoluta —creer que amar a mis amigos equivale a solucionar todos sus problemas y a pensar en ellos constantemente—, me enfrentaría a dos grandes dificultades. La primera, que terminaría mentalmente agotada y posiblemente incapaz de gestionar mi propia vida. La segunda, que, a la larga, mis amigos no se sentirían más amados, sino más bien como proyectos en marcha o como problemas que debo resolver. Y, por más que intente emplear mi energía mental en sanar sus vidas, es probable que ellos, en el fondo, solo deseen que me siente a su lado y les brinde un espacio donde puedan expresar su dolor».

Da un paso atrás y analiza si tu agotamiento mental proviene de estar constantemente pendiente de los problemas, el bienestar o la aprobación de los demás. Puedes seguir amando con intensidad, pero aprende a distinguir qué es lo que te corresponde cargar y qué no.

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